Parece que fue ayer…

Miro hacia atrás y me parece que fue ayer, sentada en el jardín mirando la cara al niño de mis ojos mientras lo amamantaba. ¡Me sentía tan absolutamente dichosa de tener a esa criatura entre mis brazos!. Me preguntaba qué méritos habría hecho yo para tener la suerte de poder acompañar en su vida a ese ser tan bello y tan frágil. Me llenaba de orgullo, pero también me invadía esa emoción de vértigo de no saberme del todo preparada, de sentirme tan de mí misma, tan frágil, tan yo… Yo quería ofrecerle a este niño la mejor versión de mi persona. Miraba hacia mi infancia y sabía todo lo bello que aún mantenía de esa niña que fui, que soy, pero todavía me pesaban demasiado mis sombras, me daban miedo. Miraba hacia adentro e imaginaba cómo ser su mejor modelo, cómo contarle a este pequeño sobre el mundo, cómo responder a sus preguntas, cómo generarle otras que le impulsaran a encontrar sus propias respuestas, cómo ser su madre sin convertirme en otra persona, cómo ser adulta sin alejarme de la niña que soy. Me imaginaba muchos cuentos, cuentos escritos con forma de poema, porque la poesía ha sido la forma más genuina que he tenido de expresarme, de SER. Y así solos solitos, fueron saliendo de mi lápiz cada uno de los cuentos.

Y al niño de mis ojos, hasta le salieron dientes, aprendió a caminar y comenzó a enseñarme el mundo. Y fue él quien inventó para mí los interrogantes que me impulsaban a encontrar mis propias respuestas, quien respondió a mis preguntas, quien me hizo recordar, entender, quien me habló sobre el mundo. Y juntos seguimos escribiendo cada día nuestro cuento. Y los otros, los releí y comprendí que habían sido escritos especialmente para mí, para él, para ti, para ella, para él, para nosotr@s. Que eran letras sin edad porque el tiempo no existe. Eran recordatorios que me hacía mientras me perdía en los ojos más bellos del universo. Y me llovieron los sueños y llegaron a mi vida personas preciosas y decidimos seguir contándonos la vida a través de los cuentos, de la magia, de la poesía, de las ilustraciones, de la música, del juego. Y releo los capítulos que hemos escrito junt@s y estamos terminando este otro, que está apunto de acabar, para dar paso al siguiente: la plataforma de crowdfunding de Verkami. ¡Y tenemos todas las páginas por escribir!, ¡y es emocionante!. Y me da vértigo porque desconozco el destino al que nos lleva. Y me hace temblar un poco de miedo y un mucho de alegría. Supongo que es lo que se siente cuando uno se desnuda, cuando uno decide hacer lo que le da la gana, apuesta y salta al vacío….

 

Ahora sí, la cuenta atrás ha comenzado…

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